En una sociedad moderna y abierta como la nuestra, regida por una tupida red de relaciones sociales, económicas, culturales que abarcan todos los países y todas las culturas hay dos factores que determinan, de forma inequívoca la competitividad de las personas. El conocimiento de inglés como segunda lengua y el manejo de las nuevas tecnologías. Sabedores de esta necesidad, el proyecto educativo del CISJ ha venido ofreciendo desde su creación una amplia oferta en idiomas.
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En el afán de mejora del proyecto educativo, hemos realizado un esfuerzo más para conseguir que nuestros alumnos manejen el inglés al igual que hacen con el castellano. Para ello hemos puesto en marcha en nuestro colegio la educación bilingüe en inglés y castellano. Se trata de un programa de inversión lingüística, no se trata de dar clases de inglés, sino de trabajar en inglés en aquellas asignaturas de contenidos más teóricos (conocimiento del medio) o las más lúdicas (plástica y educación física) sean en inglés. Estas asignaturas junto al Inglés y a las clases de inglés nativo harán que en el horario de 1º a 6º de primaria el 47% sea en español, el 44% en inglés y el 9% en alemán. Las asignaturas instrumentales (Lengua y matemáticas) serán en castellano a excepción de los talleres de Lengua y Matemáticas quincenales, que también se impartirán en Inglés
Este proyecto bilingüe que hemos puesto en marcha, no ha surgido de la improvisación, sino que se apoya en una base científico-teórica muy sólida y experimentalmente está funcionando con éxito en multitud de centros educativos.
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Está comprobado que el desarrollo intelectual y la capacidad de aprender, innovar y pensar de forma abstracta están íntimamente relacionada con los estímulos que percibimos durante nuestros primeros años de vida. Y esto es así porque el ser humano, incluso antes de su nacimiento, posee un cerebro con dos características principales. Tiene muchas neuronas, más que un adulto, y las conexiones entre ellas son plásticas. La comunicación con nuestro entorno, con nuestros padres con las personas que nos rodean y el lenguaje que usamos se transforma en nuestro cerebro en múltiples conexiones neuronales que se van multiplicando y fijando a medida que nuestro lenguaje se hace más complejo. En definitiva se crean autopistas de información por las que nos solamente fluye el lenguaje, sino la manera de ver el mundo, de pensar, de soñar, de calcular, de movernos.
Fisiológicamente esta capacidad de establecer nuevas conexiones y modificar otras es casi ilimitada durante los primeros 7 años de vida, perdiéndose esta capacidad de forma progresiva y geométrica a medida que pasa el tiempo. Si durante estos primeros 7 años solamente se aprende un idioma, en el cerebro solamente se creará una autopista por la que fluirá la información, las conexiones neuronales se fijarán y las neuronas no utilizadas morirán al no usarse (Apoptosis neuronal). Si al cabo de este tiempo se quiere aprender otro idioma, ya no se podrán crear nuevas autopistas, sino que el aprendizaje de la nueva lengua tendrá que ir por la autopista del español. De ahí, que el aprendizaje se haga difícil y costoso, ya que al hablar o escribir, no lo estamos haciendo pensando en esa lengua, lo que hacemos es traducir y por lo tanto la comunicación es menos fluida.
Sin embargo, si a medida que se aprende la lengua materna se aprende otro idioma, estaremos creando dos autopistas de información, una en inglés y otra en español, de esa manera el niño aprenderá de forma natural y progresiva ambos idiomas, y se comunicará de forma fluida, sin traducciones en ambos idiomas, pensando según sus necesidades una veces en español y otras en inglés.
Una vez que hemos conseguido los objetivos de crear en el cerebro del niño las estructuras necesarias para pensar, hablar y escribir en inglés al igual que en castellano, es decir, hemos pasado la etapa de creación de las herramientas necesarias para el desarrollo intelectual del niño. Pasaremos a otra fase en la que priman los contenidos y en la que se producirá un reforzamiento de las horas de inglés en el horario del alumno.